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  • Marta Abelló

Tierras de niebla y miel (Antequera y Málaga entre bastidores)

Actualizado: feb 16

En construcción.




Esta novela nació inspirada por el dolmen de Menga, considerado «el más bello y perfecto de los dólmenes conocidos», una ciclópea construcción que me transmitió magia, emoción y misterio a partes iguales.


En la actualidad forma parte del llamado Sitio de los Dólmenes de Antequera, que fue declarado patrimonio mundial de la humanidad por la Unesco en 2016 junto con el dolmen de Viera y el tholos del Romeral. El Sitio también incluye dos parajes naturales: la peña de los Enamorados y el paisaje kárstico del Torcal, que junto con Menga, forman un triángulo fascinante y singular.


«En el camino hacia Granada y a un cuarto de legua de Antequera, rodeado de cielo y olivares, Menga emergía extraño y poderoso...»

Dolmen de Menga en Antequera
Dolmen de Menga



La entrada del dolmen de Menga mira hacia el perfil humano que muestra la peña de los Enamorados, concretamente, y tal y como descubrió el arqueoastrónomo Michael Hoskin, hacia el abrigo de Matacabras, el llamado Santuario, que contiene pinturas rupestres cuya datación radiactiva uranio-torio lo sitúa en el 6000 a. C.


Los últimos trabajos realizados en 2020 por Leonardo García Sanjuán, de la Universidad de Sevilla, en colaboración con David Wheatley, de la Universidad de Southampton, han anunciado el hallazgo de tres cráneos y una estructura dolménica al pie del tajo de la Peña, reafirmando la actividad neolítica en la zona previa a la construcción de Menga.





Antequera, en el corazón de Andalucía, esconde monumentalidad, tesoros e inspiración. Y coronando la torre de San Sebastián resplandece un ángel custodio a modo de veleta (llamado coloquialmente "angelote") que me fascinó, por lo que decidí asignarle un breve papel en esta historia.


«En sus oídos resonaba el chirrido de la veleta en forma de ángel dorado de la torre del campanario de San Sebastián. El viento caprichoso la hizo titubear unos instantes hasta que...»



«Martina se desperezó y salió al balcón entreabierto. Un mar de casas blancas se extendía ante ella, donde el campanario de la iglesia de San Sebastián apuntaba como un faro al sol.»



La ermita de la Vera Cruz domina la vega antequerena y no podía dejar de citarla.


«Observó el paso de una estrella fugaz sobre el cerro hoy ocupado por la ermita de la Vera Cruz, desde el que en tiempos remotos se bendecían las cosechas y protegía a la ciudad del solano, el viento que soplaba de donde nacía el sol.»



La Tarasca, el paso procesional de la colegiata de Santa María. Fascinante y poderosa.



«La silueta de la Alcazaba hechizaba el paisaje en aquella tarde escarlata...»




Y a 20 kilómetros de Antequera se encuentra la maravilla de la Reserva Natural de Fuente de Piedra, la segunda más importante de Europa. En ella ubiqué una de las escenas de Tierras de niebla y miel. Su belleza, en realidad, merecería un poema.


«Martina contempló admirada la algarabía de los cientos de patos colorados, garzas y grullas reflejadas en el espejo de aquel lago salado.»



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